Sao Miguel
La isla de San Miguel es la más grande de las islas Azores y la más poblada actualmente. Su paisaje es muy variado con muchos cráteres y lagos legendarios. Llamada también Isla Verde, la costa está sembrada de playas, pueblos y acantilados. En el interior existen las únicas plantaciones de té de Europa, que producen variedades de calidad en centros de producción del siglo XIX.
La capital de San Miguel, Ponta Delgada, lo es también del archipiélago.
Ponta Delgada es la principal población de la isla y también la mayor de las Azores, aunque se puede visitar andando. Es una ciudad señorial, con casas nobles convertidas en restaurantes o locales acogedores, conventos, parques y jardines junto al paseo marítimo, calles empedradas y modernas avenidas con lujosos hoteles.
Sus calles limpias y ordenadas están llenas de casas antiguas, conventos y edificios públicos, hermosos jardines, así como restaurantes especializados en pescado y marisco. Su calle mayor es la más animada, con tiendas y almacenes locales.
Presentan especial interés: los portales de los edificios del siglo XVIII, el Museo Carlos Machado donde se pueden ver colecciones de arte y utensilios propios de la vida de la isla, las iglesias de Sâo Sebastián, Sâo Pedro, Sâo José, Colegio y Nossa Senhora da Conceiçâo, el convento y la capilla de Nossa Senhora da Esperanza y la capilla de Santa Ana, los palacios de Fonte Bela, Santa Ana, Santa Catarina, la casa de Carlos Picudo y el Paço do Concelho. En el puerto, el fuerte de São Bras es lugar idóneo para acabar los paseos por el bulevar marino comprando artesanía, dulces y quesos típicos de las Açores o licores exóticos de São Miguel.
En la fachada Norte de la isla, la segunda ciudad importante se llama Ribeira Grande y conserva un casco antiguo valioso y protegido, con calles a cordel y casas de piedra volcánica que le confieren una austera policromía. En Ribeira Grande hay edificios notables, como
Cerca de Ribeira Grande está uno de los balcones panorámicos más agradecidos de la isla,el mirador de Santa Iría, con prados y vacas colgados en acantilados cárdenos lamidos por la espuma y colinas cubiertas por plantaciones de té, que hacen pensar en una estampa índica.
La factoría de té Chá Coreana sigue en funcionamiento y es muy aconsejable de visitar ya que hay máquinas y artilugios de muchoa años atrás.

Punta Delgada es un buen punto de partida para explorar la isla con autobuses que conducen a los puntos más característicos como
Las lagunas están conectadas y son de dos colores distintos: azul y verde. Son un escenario inolvidable de ver desde el mirador de Vista do Rei y una vista tan buena o mejor también desde el mirador de
Toda la costa noroeste es accidentada y espectacular, con altos acantilados y piscinas de agua termal. Ésta había sido la zona más aislada de la isla, con carreteras montañosas y vistas interminables sobre los acantilados y el océano. El lugar resulta ideal para explorar en bicicleta. El Pico do Carvâo, en el centro, brinda vistas espléndidas sobre toda la isla y el mar. También ofrece bellas vistas el parque de Lagoa do Fogo, con una verde laguna en el centro de un cráter extinguido; impresiona, sobre todo, la soledad y el silencio que envuelven el paraje.
En Furnas (hornos) se sitúa el resort más popular de las Azores, rodeado de géiseres y fumarolas que brotan de la tierra, en las márgenes del mayor de los lagos insulares. Aquí se cocina el famoso cocido enterrándolo en la tierra herméticamente cerrado.

Las costas este y sur tienen bellas playas y pueblos pesqueros, donde se puede degustar el vino local. Vila Franca do campo tiene un animado paseo marítimo, con su puerto pesquero en una antigua fortaleza. En la costa hay una playa y un pequeño monte de lava, a los que se puede acceder en barco.
