Graciosa

Es una de las islas menos pobladas, ya que su población apenas supera los 5.000 habitantes.

A pesar de la ausencia de actividad volcánica durante quinientos años, todavía hay géiseres activos en esta isla de las Azores. La población de la isla vive básicamente del mar, pescando todo tipo de pescado, marisco y algas, y exportando parte de ello. Tienen especial reputación las tiendas de artesanía donde se pueden encontrar bordados y tejidos hechos a mano.

En el centro dominan las colinas bajas y los cráteres de volcanes extinguidos. La isla es conocida por su buen vino y brandy. También forman parte del paisaje las vacas lecheras y los bueyes que trabajan los campos.

Es de visita obligada el pico de la Caldeira, desde donde se puede disfrutar de espectaculares vistas de las otras islas centrales o de los manantiales termales de Termas de Carapacho, especialmente indicadas para las enfermedades de la piel y los huesos. Santa Cruz da Graciosa su ciudad más importante, y donde se concentra el 80% de la población. Interesante de visitar la Casa Etnográfica y las bellas iglesias del siglo XVI y XVIII, Santo Cristo y Cruz de Barra, de estilo manuelino.